viernes, 20 de agosto de 2010

Soluciones isotónicas en rehidratación endovenosa en pediatría. Manejo renovado de la deshidratación

Todavía recuerdo cuando dentro de las tanta lecturas sobre hidratación parenteral, me topé con algunas que me remontaban al Londres de mediados del s. XIX y la epidemia de cólera que se desató. Fue entonces que Snow sienta las bases para la epidemiologia moderna. Al cólera también le debemos los esfuerzos para los inicios de la hidratación parenteral que se realizaban en aquellas épocas con canaletas de plata y con concentraciones de sales calculadas a partir del estudio de las heces. Fue también con el cólera que se establecieron los criterios para la formulación de las Sales de Rehidratación Oral, tecnología casi minimalista pero trascendente por los millones de vidas que salvó. Prometo buscar en mis archivos casi olvidados, estos artículos tan interesantes y que lamentablemente no circulan fácilmente. (actualizacion 10-01-11, ya lo colgué)
Todo lo que habitualmente aplicamos para hidratación parenteral se remonta a mediados del siglo pasado. Entonces la hidratación endovenosa la aplicamos siguiendo los conceptos de Normalidad del plasma con respecto al sodio (145 mEq/Lt). Entonces las soluciones se nombrarán como soluciones 1 Normal (1 N) si son isotónicas, ½, 1/3 ó ¼ Normal según la concentración del sodio de la solución respecto al plasma.
En la hidratación parenteral usamos históricamente en pediatría soluciones al ½ Normal (Dextrosa al 5 % 1000 ml + 20 ml de ClNa 20%), 1/3 Normal (dextrosa 5 % 1000 ml +15 ml ClNa 20%) o ¼ Normal (dextrosa 5% 1000 ml + 12 ml ClNa 20%) considerándose todas ellas como soluciones hipotónicas. Actualmente se ha establecido que las soluciones más adecuadas para la rehidratación endovenosa, son las isotónicas como pueden leerse en las dos excelentes revisiones que presento líneas abajo. Se demuestra en ellas que la hipernatremia no es un hallazgo frecuente, como a priori, se establecía en el pasado.
Todo esto, para variar, porque hace una semana dispuse rehidratar a dos pacientes eutróficos con soluciones isotónicas pero que en la reevaluación vespertina, asustados aparentemente por el sodio, dispusieron desechar mis indicaciones y cambiarlo por una hipotónica.