Por ese condicionamiento biológico, tampoco puedo decir si hoy sería para mi extraordinario el mismo caldo de carnero que tomé al filo de la madrugada en Cusco por los años 70. Habíamos elegido mal el camino y nos demoramos diez horas en una tormenta de nieve ,mientras el chofer manejaba como un héroe (le faltaban tres dedos de la mano izquierda). Medio muertos, uno de los viajeros desmayado, alcanzamos Catcca y fuimos recibidos por el vaho penetrante de un caldo que nos resucitó.....
Extracto. Autor: Pablo Macera, El Diente del Parnaso, Ed. Peisa, 2000.

Detalle de la escultura en mármol "El rapto de Proserpina", Gian Lorenzo Bernini
Tambien les dejo con un link sobre "El extasis de Santa Teresa de Avila" de Bernini.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada